Análisis de “El Azote” de Carlos Molina

Libro

Puedes obtener el segundo libro de Carlos Molina en ese enlace

https://m.facebook.com/marketplace/item/317642966397950/

Libro “El Azote y otros cuentos de pájaros” Carlos Molina Molina

Es una tarea compleja el escribir la presentación del primer libro de un autor y más complejo aun cuando esta presentación es también el primer intento por parte del comentador.

¿Qué es el azote? ¿un cuento de pájaros?, ¿relato bíblico, o una máquina de resistencia? El azote, en primer lugar, es un texto compuesto por una multiplicidad de cuentos ordenados en tres partes: El azote, Historias personales y Malditos Pájaros.

En la primera parte o apartado, denominado “El Azote”, el escritor nos presenta, mediante la voz de un narrador omnisciente, una serie de cuentos de pájaros que se encuentran insertos en su medio natural. La problemática que atraviesa este primer apartado de El Azote, y casi todo el texto, es la lucha continua que tienen que lidiar estos animales con la muerte, ésta última, forma parte de un destino inextricable. Los personajes son azotados y acosados por la muerte, ésta invade el mundo idílico, paradisiaco para obligarlos a exiliarse, emigrar o simplemente dejarse devorar, atrapar por la muerte. Esta presencia de la muerte tiene la intención que resaltar una serie de valores que resisten la muerte. Tanto los valores como las aves están ausentes en la vida del hombre actual, valores como la importancia de familia, la sabiduría popular condensada en los más ancianos, la importancia de vivir en comunidad, el cuidado por el medio ambiente y el rol del hombre en el cambio geográfico del campo chileno.

En la segunda parte se sigue enunciando esta resistencia frente a la muerte y a la problemática del ser humano actual resaltando los valores mencionados, esto lo realiza narrándonos cuentos biográficos de algunos de los personajes que viven en este paraje paradisiaco. Estas aves se muestran, con problemas que también afectan al ser humano contemporáneo en su cotidianeidad. Molina a través de personajes muestra estereotipos como el enigmático Heleno Lechuza y sus trabajos nocturnos que afectan tanto su reputación frente a las otras bandadas de pájaros o el valiente y arriesgado héroe Edilberto Tréguile y su iracundo sueño de enfrentar solo a un peuco y “hacerlo morder el polvo” o la distraída Florentina Perdiz que no concebía la idea de haber perdido sus huevos o “El andariego” y aventurero Juan Choroy a quién el mundo le parecía demasiado pequeño o el idealista y romántico Hilario Tenca que crea el mar para Josefina, o el ermitaño, sabio y solitario José del Carmen Fiofío un Siddartha de los pájaros.

En la tercera y última parte nos enfrentamos ante la misma problemática: existencial, de lucha, resistencia contra la muerte, pero defendiendo el territorio en que viven. La lucha se realiza en el mundo del hombre. Ya no habitan un lugar paradisiaco como la pradera sino que es un lugar sucio, un basural, un aeropuerto, una jaula, etc. Es un escenario triste, en donde las aves no habitan una bandada de una especie determinada sino que estamos ante una sola bandada compuesta por una multiplicidad de aves de distinto tipo. Estas aves habitan lugares asquerosos, apocalípticos, son aves adaptadas a un medio sucio, colmado de muerte. Todos los personajes son seres que han tenido más de un encuentro con la muerte. Son aves que tienen su reputación como seres hábiles en causar desmanes, son aves sin una conciencia real de la vida y de la muerte, viven el día a día al límite, sobreviven en el borde, entre la vida y la muerte. Son aves suicidas, terroristas que defienden su territorio frente al hombre, pájaros asesinos y sus aviones. Defender su territorio implica sobrevivir ante al constante ataque del hombre. Las aves mueren o están dispuestas a morir para defender su territorio, es decir, mueren para vivir. Aquí las aves se adaptan al entorno del hombre, comen desperdicios como en el cuento canción de cuna. “Mamá, cántame una canción de cuna… -Ya no quiero tener que comer desperdicios. / -No te refieras así a la comida. / -Por qué no volvemos al campo (Molina, 2009:81) Estas aves son consideradas plagas. Son terroristas parásitos de los aeropuertos que, en algunos casos, huyeron del campo y que no desean huir más, tienen la enloquecida, tozuda y suicida convicción de enfrentar a la muerte, desean defender este asqueroso y último hogar.

El Azote es un texto sugerido que encierra una multiplicidad de historias de pájaros que buscan resistir a la muerte. Carlos Molina deviene animal , en el sentido propuesto por Deleuze y Guattari, “devenir implica una alianza, con otro grupo humano, este nuevo borde entre los dos grupos orienta el contagio entre el animal y el hombre en el seno de la manada, un sujeto puede devenir animal, mujer, niño”. Entonces, Molina deviene ave que resiste la muerte. El escritor hace un pacto antinatura con las bandadas de aves del campo que están constantemente resistiendo la muerte. El escritor habla el lenguaje de las aves, entiende y percibe lo que las aves comunican. Él es parte de la bandada, habla el idioma de Heleno lechuza, de los tiuques, de Juan Choroy, etc. El autor deviene – animal que habla una multiplicidad de lenguas, deviene animal multilingüe. Como por ejemplo en el cuento Dime con quién andas “Juan era el más vivido y el más diestro de los choroyes en el manejo del lenguaje. De hecho, su vida fue una larga cadena de búsquedas y de viajes, durante los cuales en corto tiempo aprendió a dominar multitud de lenguas y jergas al compartir espacios con las más variadas especies: diestros cazadores, abnegados vegetarianos y holgazanes carroñeros, además de unos cuantos que parecían vivir del aire, tanto sedentarios como nómadas, ermitaños o gregarios; de hábitos tan marcadamente distintos que iban desde los hacendosos y los ascetas a los noctámbulos y perdidos; parásitos, vagos, renegados, aventureros y gran diversidad de pájaros exóticos, algunos desilusionados de la vida y otros que rayaban en la marginalidad y en la delincuencia o vivían al margen de la ley.” (Molina, 2009:24) Mediante este pacto antinatura hace reflexionar al lector con respecto al lenguaje y a la conciencia metalingüística de los pájaros. Carlos Molina narra en el lenguaje del Choroy que entiende e imita a las demás aves. Juan Choroy es una especie de poliglota de la comunidad. Comunidad que es una especie de Torre de Babel en la que cada bandada habla un idioma diferente. Molina es la voz de esta multiplicidad de voces de trinos, cantos, etc. que componen este texto. Texto que es una máquina de resistencia a la muerte.
¿Cómo se estructura este lenguaje de resistencia? Esta máquina de resistencia, se configura mediante la explicación de la concepción del mundo a través de la fabulación. Es un mundo creado sobre la base de historias que están en el límite entre lo que es real y lo que es ficción (mentiras). Es similar a los cuentos que se narran en los sectores rurales y que basados en un hecho real cuentan “mentiras” o como señala Hans Fernández en la contraportada del texto “cuenteando “sus” historias”. Entonces no sabemos bien, cuando el escritor habla por los pájaros o cuando él estructura este relato, esta ficción o este cuentear. Entonces el escritor crea una máquina literaria, una máquina de resistencia mediante un devenir- animal, particularmente un devenir – pájaro multilingüe del escritor constructor de ficciones.
“Samuel Garza presumía ser capaz de ver bajo el agua:
-¿Ves aquel insecto que viene casi a ras del fondo?- le preguntaba a uno de sus hijos ya crecidos mientras le enseñaba las técnicas del buceo acuático, que consistía en sumergir sólo la cabeza bajo el agua sin tambalearse ni perder la compostura.
Y como nunca obtenía respuesta, pues el pequeño Samuel parecía vivir en otro mundo, aclaraba él mismo:
-Es un polco, hijo, el más sabroso de los insectos.
Y sumergía otra vez la cabeza bajo el agua, alargaba y retraía el cuello como un resorte y paladeaba el sabroso insecto apuntando con el pico hacia el cielo.
Luego se repetía la misma historia:
-¿Ves aquel insecto que viene flotando a media agua?” (Molina, 2009: 5).

En este texto podemos darnos cuenta como el escritor adquiere la voz de Samuel Garza para contarnos su engaño. Estos textos tienen el mismo origen que las leyendas campesinas y mitología en general, se inicia con la explicación o narración de un hecho real para luego vestirlo de ficción “se cuentan en horas nocturnas antes de acostarse… historias y relatos llenos de misterio y fantasía. Y muchos están seguros de haberlos visto, o dicen la célebre frase popular: “que las hay, las hay, pero no hay que creer en ellas” (Ocampo, 2006:12) El escritor crea un territorio que es un lenguaje que se encuentra en los límites, crea un lenguaje hospitalario, lenguaje del pájaro multilingüe, políglota que está en los límites de la ficción. Mediante este territorio resiste a los azotes que reciben las aves y los animales del campo producto del acecho de la muerte. La muerte se presenta de distintas formas agua contaminada, niebla tóxica, carencia de alimento, disparos e incluso personificada en otra ave El Peregrino. El valle carece de alimentos “-Ya no se ven pulgones, ni langostas, ni chinitas- se lamentaba no lejos de él el enflaquecido Pedro Golondrina, que aunque andaba de paso por el valle no le había ido mejor en otros lados.” “Y cada vez cuesta más encontrar lombrices- respondió Wenceslao.
-Los granos de trigo son cada vez más duros- observaba un choroy que en otro tiempo había sido algo más que huesos y plumas.
-Y tienen un gusto amargo- terció Pedro Torcaza.
-Tampoco se arregla la cacería- agregó Leopoldo.
-¿Para qué ponen espantajos?- se preguntaba con insólito desconcierto el tristemente célebre Juan Cristóbal Rara.
-Raras raras- opinaban sus circunstanciales vecinos.
-Menos mal que los canarios se fueron a otra parte- se atrevió a comentar un chirío asmático que al comienzo esperaba disfrutar la disminución de la competencia, pero que ahora les envidiaba la suerte.
-De hecho -dijo Wenceslao-, de hecho.
-Hasta el agua tiene un sabor extraño- se oía decir por todos lados.
-Hay algo en el aire que me produce estornudos.
-¿Qué hemos hecho para merecer semejante azote?
Un ruido ensordecedor se impuso de pronto. Tras el aparato brillante que atravesaba el cielo, un denso manto de niebla caía sobre el campo”. (Molina, 2009: 12)

Es la muerte conducida por una máquina invisible, transformadora, que invade, en una primera instancia la pradera, como cuando narran la muerte de Eliodoro Tiuque “Se dejó atrapar por la neblina de la muerte- se atrevió a conjeturar Doralisa, que empezaba a vislumbrar la relación entre el natural descuido de su especie, aliado a la tozudez de algunos de los suyos, y los devastadores efectos del mal invisible atribuido a las fumigaciones de la temporada. Sólo un poder de tal magnitud podía bajarle la guardia y abatir a un tiuque tan fuerte como un roble.” (Molina, 2009: 14)
La muerte parece seguir a estos pájaros que de invadidos se transforman en invasores, es en el tercer apartado de El Azote que nos situamos en un lugar apocalíptico, con personajes esquizofrénicos que resisten la muerte incluso con la autoflagelación, son pájaros terroristas, que desean destruir la máquina social incluso arriesgando su vida. Son aves acorralas en un territorio sucio, putrefacto, en este escenario las aves forman una bandada heterogénea. Todos estos malditos pájaros ocultan tristes historias pasadas, la figura desastrada de algunos es el resultado de historias de sobrevivencia a la muerte, psicológicamente los personajes están destruidos y tienen una limitada conciencia de la realidad. “Luego se hizo evidente que a medida que crecía el trajín, crecían también los trastornos nerviosos, el mal genio, las neurosis y la hasta entonces desconocida crisis de pánico. Sin poder conciliar el sueño ni de noche ni de día, algunos andaban con los ojos extraviados y no pocos con piel de gallina.” (Molina, 2009: 91) Son sujetos que viven para destruir aquello que los contamina, caza, asesina, etc. Los nombres de cada uno de los personajes emblemáticos de estos malditos pájaros son símil de los nombres de delincuentes como Casimemato, Cazamosquitos, Plumas Ásperas, Cabeza de Pajarito, Caramanchada, Tragapescado. Su condición de resistencia a la máquina social (humana) se ve reflejada en las características física y psicológica de cada personaje, son héroes al revés, antihéroes que buscan a través de la destrucción total sentar algún precedente. En el cuento Ingestión de Pájaros plumas ásperas vivía para morir y destruir la turbina de una avión, esa era su meta su más deseado anhelo. “Y en el momento preciso, ante la incredulidad de todos, cobró impulso, cerró las alas y se lanzó como un proyectil contra la rugiente turbina.” (Molina, 2009: 98). En el cuento El Peregrino el vertedero se ve invadido por un depredador asesino de pájaros despatriados, todos los personajes de este cuento, como bandada heterogénea, unen sus cualidades para frenar a este invasor, la muerte en este caso está personificada en la figura de un ave asesina, depredadora y traidora con su propia especie, es además, paradójico que en el último cuento que cierra el libro los personajes reflexionen con respecto a la muerte como un elemento embriagador y aparentemente abran la posibilidad de entregarse a ella.
Parece ser que Molina escribe no sólo para resistir la muerte si no que para aprender a morir. Estos personajes suicidas luchan utilizando todo su ingenio, sus virtudes, su coraje, etc. sabiendo que no existe futuro. Agotan toda posibilidad de vencer a esta máquina de muerte, para que en la última instancia de resistencia los personajes encuentren la paz. Tanto las aves como el escritor se enfrentan a la muerte para adquirir, en situaciones extremas que ponen a prueba sus mejores y peores cualidades, su último aprendizaje: el vencer el miedo a la muerte y así poder dejarse embriagar con resignación ante ésta “invadidos por la sensación de que la muerte se mostraba más embriagadora que la vida misma, se desplomaron sobre el asfalto.” (Molina, 2009: 111).

Me gustan tus saltitos Josefina

Le canto a la eternidad
a la maleza
a mi hogar
mientras florece la primavera y de otoño mi mundo.

Cómo me gustan tus saltitos, Josefina
Compongo la más bella canción
y los álamos son sauces en la reverencia
hacia mi sueño,
hacia el mar que construí enamorado hasta del viento
Cómo me gustan tus saltitos,
no sabes cuánto me gustan … Josefina

Bibliografía
 Deleuze, Gilles. 1997.Crítica y Clínica. Barcelona, Editorial Anagrama.
 1978.Kafka por una literatura menor. México Editorial Era.
 Deleuze, Gilles y Guatari, Felix. 1997. Mil mesetas. Valencia, Editorial. pre- textos.
 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE)
1992: Diccionario de la lengua española. 2 tomos (XXIª Ediciön). Madrid, Edit. Espasa Calpe.
 Javier Ocampo López, 2006. Mitos y Leyendas Latinoamericanas, Editorial Palza y Janes Colombia versión electrónica.
http://books.google.cl/books?id=Wit8VWU0iyIC&printsec=frontcover&source=gbs_v2_summary_r&cad=0

https://m.facebook.com/marketplace/item/317642966397950/

3 pensamientos sobre “Análisis de “El Azote” de Carlos Molina”

  1. Alejandro Ruiz: tu análisis de El Azote no puede ser más agudo y asertivo

    Le gusta a 1 persona

Agregar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s