Veloz impulsada por el espíritu

desprendida del vacío

encendida por la energía disgregada.

Es flecha

nacida en el grito que quiebra lo material

como cenizas besadas por el viento.

Es flecha

que araña la imagen

y desprende del bosque

su signo invisible y fugas.

Es flecha

que sólo a través de su paso

aflora, libera lo que el alma oculta

en el verdadero nacer de lo material.

Es flecha

que desde la pupila

flota, volátil siguiendo y buscando

el corazón de los fantasmas perdidos

que se desprenden del pasado.

construyendo figuras invisibles

que en el viento se desvanecen.

Es flecha

que bajo la mirada

se escapan todas las sensaciones

en la presencia veloz, en la pulsada eléctrica

tenue, mortal, que muere en el infinito

y se pierde bajo el suspiro relajado

de quien no tiene alma

y busca el origen del filo para encontrar la luz.

Alejandro Ruiz Norambuena